lunes, 30 de septiembre de 2019

Ucraniagate: La amenaza del impeachment a Trump redefine la pelea electoral en EEUU

Washington.- En apenas unos días, todo cambió. Una conversación telefónica y una denuncia de un "topo" de la CIA trastocaron el tablero político de Estados Unidos, al desatar el escándalo más grave de la presidencia de Donald Trump, que lo dejó al borde de un juicio político y abrió una verdadera caja de Pandora que empezó a jugar en los cálculos sobre la carrera electoral del año próximo.

El Ucraniagate provocó la tormenta que muchos creían que iba a surgir de la investigación de Robert Mueller por el escándalo del Rusiagate, del cual la Casa Blanca y Trump lograron salir ilesos. Los demócratas parecen decididos a avanzar hacia un juicio político contra Trump, que, fiel a su estilo, rechazó todas las acusaciones, denunció una "caza de brujas", y salió a fulminar a la oposición con el apoyo férreo de los republicanos. El presidente buscó volcar las sospechas sobre su principal rival político, Joe Biden, hoy, puntero en la interna demócrata.

En Washington, el nuevo escándalo y los primeros pasos hacia un nuevo impeachment -el último fue en 1998 contra Bill Clinton, por el escándalo de Monica Lewinsky- se sucedieron con un vértigo inédito, y dejaron una primera y muy nítida marca: ensancharon la grieta que divide al país, un fenómeno que, al igual que en 2016, apunta a signar la campaña presidencial de 2020.

Para los demócratas, Trump abusó del poder al presionar al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que investigara y aportara munición contra Biden, hoy por hoy, el candidato al que los sondeos ungen como su rival más peligroso. Se apoyan en dos evidencias: la denuncia del "topo" de la CIA, escrita como informe de inteligencia, y el memorándum con el resumen de la conversación telefónica entre Trump y Zelenski del 25 de julio, que la corrobora.

En esa charla, Zelenski le agradece a Trump la asistencia militar a Ucrania, que el mandatario había congelado, y Trump acto seguido le pide un "favor": primero, que investigue si Ucrania tiene información sobre los demócratas vinculada al escándalo del Rusiagate; segundo, que "mire" una supuesta sospecha de corrupción de Biden y su hijo, Hunter Biden, que jamás fue verificada. En 2014, cuando Biden era vicepresidente, su hijo fue nombrado director de Burisma, la empresa energética más grande de Ucrania.

Trump y los republicanos buscaron instalar su relato: todas las acusaciones son infundadas, y la movida de los demócratas solo refleja su desesperación por deshacerse de Trump. "Fue una llamada perfecta", dijo el mandatario, una y otra vez.

Sin perder el tiempo, la Casa Blanca metió la pelea en la campaña presidencial. "¡Estoy limpiando el pantano!", tuiteó Trump anteayer, junto a un video en el que acusa a Biden de extorsionar a Ucrania para proteger a su hijo de una investigación; a los demócratas, de querer "robar" la elección de 2020, y a la prensa, de ser cómplice. Por la noche, en su último acto público del día en la Casa Blanca, fue recibido con un canto: "¡Cuatro años más!".

Washington cerró así la semana más caliente del gobierno de Trump con dos relatos, y dando los primeros pasos hacia un juicio político que promete dividir aún más al país.

"Apuesto a que de esto emerge la misma nación polarizada, y casi todos los republicanos se quedarán con Trump, y casi todos los demócratas se opondrán firmemente a él", anticipó Larry Sabato, director del Centro para la Política de la Universidad de Virginia.

Sabato cree que es demasiado pronto para anticipar si un impeachment terminará dañando o beneficiando a Trump, hábil como nadie para salir ileso de los escándalos: sobrevivió a todo lo que la realidad le tiró encima desde que anunció su candidatura a la presidencia.
Fuente:Yahoonoticias

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