viernes, 13 de septiembre de 2019

Expresidente de Perú seguirá tras las rejas

El juez que lleva el caso de extradición del expresidente de Perú, Alejandro Toledo (2001-2006), acusado en su país de corrupción, determinó este jueves que sigue habiendo riesgo de fuga y decidió mantenerlo en prisión provisional mientras se desarrolla el juicio.

El magistrado Thomas Hixson, del distrito Norte de California, desestimó así las nuevas pruebas aportadas por la defensa de Toledo y el aval de sus amigos por valor de un millón de dólares, y se ratificó en su decisión de finales de julio, cuando ya le denegó la libertad bajo fianza por primera vez.

El abogado de Toledo, Graham Archer, hizo una última "oferta" por la que allegados de su cliente ponían varias de sus posesiones como aval en caso de que este se fugase si le era concedida la libertad.

El total de estos activos, que incluía tanto ahorros personales como inmuebles, ascendía a un millón de dólares, aunque Archer recalcó que, más allá del valor monetario, era una garantía de que Toledo no traicionaría la confianza de "amigos de toda la vida" haciéndoles perder sus casas y dinero.

Otra de las líneas de defensa de Toledo fue que supuestamente está financieramente arruinado, de manera que no dispondría de medios para abandonar el país, algo que la fiscal Elise LaPunzina, que representa al Gobierno de Estados Unidos en este caso de extradición, puso en duda.

LaPunzina aseguró que Toledo tiene millones de dólares en paradero desconocido y que lleva un estilo de vida impropio de alguien que dice no tener activos disponibles ya que, entre otras cosas, paga $6,400 dólares al mes de alquiler, "alto incluso para los estándares del área de la bahía de San Francisco".

"Abajo los corruptos": celebran decisión de juez sobre expresidente de Perú

Expresidente de Perú Alejandro Toledo se presenta en corte en San Francisco donde enfrenta extradición por cargos de lavado de activos y corrupción.(Publicado sábado 20 de julio de 2019)

"Que jure que él personalmente no posee activos no me tranquiliza si la gente a su alrededor sí que los posee", indicó el juez, quien describió al exmandatario peruano como un "individuo con conexiones, gente en su entorno con grandes activos y un lugar al que poder huir".

Este "lugar" al que el magistrado se refirió es Israel, con el que la fiscalía ha insistido en varias ocasiones como posible destino de Toledo en caso de fuga, ya que su esposa es ciudadana del mismo y no tiene un tratado de extradición con Perú.

Pese a denegarle la libertad bajo fianza, Hixson sí se mostró interesado en mejorar las condiciones de Toledo en la prisión de Santa Rita, donde se encuentra en una celda de aislamiento como forma de garantizar su seguridad desde hace dos meses, algo que el juez calificó de "terrible".

Una alternativa que el Gobierno puso sobre la mesa fue que se estudiase cambiarlo a una situación de "separación máxima", en la que el exmandatario ya no se encontraría totalmente aislado, sino que compartiría espacios con otros presos que también requieren de un nivel extra de protección, aunque esta decisión corresponde en última instancia a los responsables de la prisión.

La esposa de Toledo, Éliane Karp, asistió como público a la audiencia de este jueves como lo ha venido haciendo desde la primera vez que su esposo compareció, y estalló en gritos e insultos al terminar la sesión.

Calificó (presumiblemente a la fiscalía y al juez) de "brujas", les dijo que están "matando" a Toledo, que serán "responsables de su muerte" y que el juicio "es un chiste", ante lo que fue expulsada de la sala en medio de gran revuelo por los responsables de seguridad y cayó al suelo durante su salida.

Karp ya había sido alertada anteriormente por uno de los vigilantes de seguridad, ya que en los momentos en los que la fiscalía defendía su posición ante el magistrado emitió varios suspiros muy sonoros y comentarios críticos en voz alta.

Hixson fijó la próxima vista -la primera del juicio de extradición propiamente dicho- para el 17 de octubre a las 10 de la mañana hora local.

Toledo está acusado de haber recibido hasta $35 millones de Odebrecht a cambio de favorecer a la empresa brasileña en sus negocios en Perú cuando él aún era presidente, y ha pasado los últimos dos años prófugo de la Justicia peruana en EEUU, donde reside en la localidad de Menlo Park, cerca de San Francisco.
Fuente:EFE

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