martes, 3 de octubre de 2017

Descubridores de las ondas gravitacionales ganan el Nobel de física

Estocolmo.- Los científicos Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne han ganado el Premio Nobel de Física 2017 por su trabajo en LIGO, el detector de ondas gravitacionales. El jurado ha reconocido a los científicos por un “descubrimiento que sacudió al mundo”, ha dicho Göran Hansson, secretario general de la academia de ciencias sueca.

Weiss recibe una mitad del premio y Thorne y Barish la otra por su “contribución decisiva en los detectores de LIGO y la observación de ondas gravitacionales”, ha señalado el jurado. Los tres físicos estadounidenses recibieron este año el Premio Princesa de Asturias por su trabajo decisivo al captar este fenómeno con el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales. Los tres investigadores trabajan ahora en la colaboración LIGO/VIRGO, centrada en dos detectores en EE UU y Europa.

Albert Einstein fue el primero en predecir la existencia de este fenómeno, pero dijo que nunca se podría detectar. Su Teoría General de la Relatividad implicaba que algunos de los fenómenos más violentos del universo —como el choque dos agujeros negros—produce ondas gravitacionales que se expanden por el espacio-tiempo a la velocidad de la luz deformándolo como hace una piedra al caer en la superficie de un estanque. Estos cuerpos están tan lejos que, al llegar a la Tierra, las perturbaciones que ocasionan serían tan débiles que no había tecnología capaz de captarlas, aseguró Einstein.

El 14 de septiembre de 2015, los detectores de LIGO captaron la primera onda gravitacional, producida por el choque de dos agujeros negros 1.300 millones de años antes. La academia de ciencias reconoce a Rainer Weiss como uno de los pioneros en el diseño de los primeros interferómetros láser cuyos haces de luz estaban concebidos para moverse al paso de una onda gravitacional, un trabajo que inició a finales de los años 60 en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Unos años después, el físico teórico Kip Thorne comenzó a trabajar en el diseño de dispositivos similares en el Instituto de Tecnología de California. Ambos proyectos quedaron unidos en el actual LIGO, cuya construcción fue aprobada en 1990. Barry Barish lideró la etapa de edificación y puesta en marcha de los dos grandes interferómetros del proyecto, que están separados por más de 3.000 kilómetros para maximizar las probabilidades de captar una señal real. También fue quien dio al proyecto su actual proyección internacional —señala la academia— con más de 1.000 científicos de 20 países, incluida España.

Estas señales desde los confines del cosmos abren una nueva era en la exploración del universo. Por primera vez no se basan en la observación de luz y partículas en todas sus variantes, sino en minúsculas deformaciones del espacio-tiempo, el material del que está hecho el universo, que pueden desvelar las propiedadades de cuerpos invisibles para los telescopios convencionales. “Es algo completamente nuevo y diferente, que nos abre la puerta a nuevos mundos jamás observados”, ha destacado la Academia.

LIGO ha captado ya cuatro señales de ondas gravitacionales procedentes de otras tantas fusiones de agujeros negros. La última la ocasionaron dos cuerpos de unas 30 veces la masa del Sol al fusionarse. Tras viajar por el universo durante 1.800 millones de años la señal fue la primera captada tanto por LIGO como su homólogo europeo, Virgo, dentro del proyecto de colaboración internacional al que pertenecen los tres premiados.

El anuncio de la Academia se ha hecho un día después de concederse el Nobel de Medicina, que este año ha recaído en los descubridores del reloj interno’ del cuerpo. Los estadounidenses Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young han sido merecedores “por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano”, según el jurado del Instituto Karolinska de Estocolmo, responsable del galardón.

Entre esta semana y la próxima se entregarán el resto de categorías de estos premios: Química, Literatura, de la Paz y Economía. Este año los vencedores se repartirán los 9 millones de coronas suecas (943.784 euros) con los que este año están dotados estas distinciones. En 2012 redujo el monto en un 20 % y tras cinco años sin variaciones este año ha vuelto a subir la dotación.
Fuente:Agencias

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