viernes, 17 de febrero de 2017

Estado Islámico parece haberse 'envalentonado' en Pakistán

Islabamad, Pakistán.- Un ataque brutal contra un popular santuario sufí en Pakistán, que mató a 88 personas, causó temores de que el grupo Estado Islámico se haya envalentonado en el país, luego de obtener la ayuda de milicianos locales que se benefician de escondites en Afganistán, opinaron el viernes analistas y funcionarios.

Las fuerzas de seguridad paquistaníes han realizado amplias redadas en todo el país después del atentado del jueves contra el santuario en la provincia de Sindh, en el sur de Pakistán, que también dejó 343 personas heridas.

La oficina de relaciones públicas del ejército informó en su cuenta oficial de Twitter que más de 100 presuntos "terroristas" fueron muertos en las redadas, mientras funcionarios del gobierno acusaron al gobierno afgano de haber subestimado sus súplicas previas sobre la existencia de escondites de milicianos.

Zahid Hussain, un experto en los extremistas que operan en la región, dijo que una mezcla tóxica de grupos extremistas suníes, muchos de los cuales pertenecientes a grupos prohibidos que están floreciendo bajo nuevos nombres, se han sumado a la bandera del grupo Estado Islámico.

"Quizás el Estado islámico no tenga una estructura organizativa fuerte en Pakistán, pero tenemos miles de miembros de grupos prohibidos que simpatizan con su ideología", dijo Hussain en una entrevista. "Suscriben la visión del mundo del Estado Islámico", añadió.

En el ataque del jueves, un atacante suicida entró en el vestíbulo principal del santuario de Lal Shahbaz Qalandar en Sehwan y detonó los explosivos que llevaba en medio de una multitud. Entre los muertos había al menos 20 mujeres y nueve niños y decenas de personas resultaron heridas.

El grupo Estado Islámico reivindicó el ataque en un comunicado difundido por su agencia de noticias Aamaq, indicando que había atacado una "congregación chií". El grupo armado considera apóstatas a los chiíes y ha atacado a la minoría chií de Pakistán en el pasado. La milicia ve los santuarios sufíes como una forma de idolatría.

El ataque del jueves fue el más letal en el país desde el asalto del 16 de diciembre de 2014 contra una escuela gestionada por el ejército en Peshawar, donde murieron 154 personas, la mayoría niños.

El ataque suicida conmocionó al país y planteó dudas sobre la capacidad de las autoridades para controlar a los grupos armados pese a varias ofensivas militares contra los bastiones de las milicias.

Durante la noche del jueves y hasta la mañana del viernes, las fuerzas paquistaníes mataron y detuvieron a decenas de sospechosos en grandes redadas.

Las redadas en escondites insurgentes de todo el país provocaron tiroteos en los que murieron al menos 39 milicianos, según tres fuentes de seguridad que hablaron bajo condición de anonimato para comentar las operaciones.

La mayoría de las operaciones corrieron a cargo de los Rangers, una unidad paramilitar. En una de las incursiones, los agentes mataron a 11 sospechosos en un escondite miliciano en la ciudad portuaria de Karachi. En otro, los Rangers se vieron atacados cuando volvían de Sehwan, una localidad en la provincia sureña de Sindh, donde se produjo el atentado, y mataron a siete de los agresores.

También se produjeron registros en el noroeste de Pakistán y en la provincia oriental de Punjab. En total fueron detenidos 47 sospechosos, según las autoridades.
Fuente:AP

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