jueves, 27 de octubre de 2016

Residentes de nueva zona de zika en Florida exigen atención

Miami.- Los mosquitos pican a todo el mundo, no sólo a los haitianos. Eso es lo que la educadora de salud Marie-José Ledan trata de recalcar cuando visita iglesias, lavanderías y pequeños negocios en el barrio de Little Haiti para hablar de cómo proteger a los residentes del virus del zika.

Eso parece obvio, pero muchos en la nueva "zona caliente" de zika en Miami recuerdan con amargura la última vez que las autoridades federales de salud vincularon un virus con esta comunidad: La discriminación y recriminaciones contra los haitianos continuaron durante años después que el gobierno federal erróneamente listó ser haitiano como factor para el VIH y el SIDA.

"Por eso tenemos que ser muy cuidadosos para que nuestros hermanos y hermanas no piensen que son blanco de ataques, como con el virus de SIDA", dijo Ledan, que ha estado distribuyendo panfletos educacionales sobre zika en Little Haiti en los últimos dos meses.

Las autoridades de Florida actuaron para controlar la situación cuando los mosquitos portadores del virus de zika comenzaron a picar en la zona de Miami en verano. Muchos temieron que la economía local sufriría cuando se advirtió a las mujeres embarazadas que no visitaran el distrito artístico de Wynwood y el área turística de South Beach.

Con esas áreas despejadas, muchos creen que esta tercera "zona caliente" recibe menos atención. El área cubre las comunidades más pobres de la ciudad, Little Haiti y Liberty City con una gran población negra. Aquí, el zika se suma a una larga lista de preocupaciones de los residentes, que ya se sienten desatendidos, y los activistas afirman que contener la diseminación será una tarea delicada.

La mayoría de las tácticas agresivas empleadas contra los mosquitos en las otras dos áreas son usadas aquí: Los inspectores realizan miles de visitas casa por casa, los camiones rocían pesticidas antes del amanecer y las plantas tropicales que acumulan agua en que se pueden criar los insectos serán retiradas de lugares públicos.

Pero no hay planes de fumigación aérea en los otros dos vecindarios. El alcalde del condado aseguró la semana pasada que eso no era necesario, porque el número de mosquitos portadores de zika en el área no ha sido alarmantemente alto. Aun así, los residentes de esos barrios sienten que se les está dando de menos y organizadores temen que las mujeres pobres no recibirán la ayuda que necesitan.

Los activistas también se sintieron desairados cuando el gobernador y el alcalde del condado llamaron esta zona "Little River", usando el nombre histórico del barrio pese a una resolución en mayo de la comisión municipal que reconoce que el nombre de Little Haití es tan importante culturalmente en Miami como el de la Pequeña Habana.

"Tenemos que ser cuidadosos al hablar, para enviar el mensaje apropiado", dijo Ledan.

Las autoridades de salud de Florida vincularon una octava infección de zika el miércoles a esta nueva "zona caliente". Se desconoce si alguna de esas personas está embarazada, pero los embarazos de alto riesgo y la mortalidad infantil son ya más elevados en el área, incluso sin la amenaza de defectos congénitos causados por el zika, de acuerdo con Manuel Fermin, director ejecutivo de Healthy Start Coalition, del condado Miami-Dade.

"Ahora estamos añadiendo otro problema", dijo Fermin.

Algunos residentes consideran que el zika es una preocupación tan grande para ellos como la violencia con armas de fuego.

"Ambos tienen efectos devastadores", declaró Billy Strange Jr., pastor de la Iglesia Bautista Mt. Calvary en Liberty City.

Leroy Jones cree que su comunidad ha sido dejada por su cuenta para lidiar con el zika.

"Como muchas cosas en este país, los ricos son asistidos de inmediato y los pobres siempre son olvidados", lamentó.
Fuente:AP

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