sábado, 20 de agosto de 2016

La elección de EEUU decidirá el futuro del "Obamacare"


Deborah Paddison posa en su oficina en Phoenix el viernes 15 de julio de 2016, mientras se recupera de su operación ortopédica más reciente.

Washington.- La elección presidencial de Estados Unidos decidirá si el programa de salud introducido por Barack Obama, mejor conocido como "Obamacare", será derogado o retenido. Si Donald Trump gana, comenzará su desintegración. Si Hillary Clinton llega a la Casa Blanca, será fácil ignorar los llamados republicanos para derogar la ley que lo creó.

El día de las elecciones de noviembre será el día en el que se levantará el telón del último acto del drama político sobre la reforma del sistema de salud estadounidense.

La ley que reformó el sistema de salud —llamada Patient Protection and Affordable Care Act (Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible de Estados Unidos)— fue promulgada por Obama el 23 de marzo de 2010 y la Corte Suprema federal la ratificó el 29 de junio de 2012. Los republicanos comenzaron a llamarla burlonamente "Obamacare" (un híbrido de Obama y Medicare, el seguro médico para personas de 65 años o más), pero el término ha dejado de ser peyorativo.

Si Trump gana las elecciones, ello podría marcar el fin de la iniciativa pues "tenemos la obligación con las personas que votaron por nosotros de proceder con 'derogar y sustituir''', aseguró el senador John Barrasso, republicano por Wyoming.

Pero si gana Clinton, la propuesta se mantendrá porque "simplemente no habrá manera creíble para seguir hablando de la derogación", dijo el director ejecutivo de la organización Families USA Ron Pollack, un defensor de la ley.

Después de años de debatir las políticas de atención de la salud, los estadounidenses siguen divididos sobre la ley de 2010, que fue aprobada sin un solo voto republicano cuando los demócratas aún controlaban ambas cámaras del Congreso. Lo que suceda después podría afectar el seguro de salud para casi todos los estadounidenses.

No son solo los millones de personas que han adquirido cobertura a través del Medicaid ampliado en la mayoría de los estados y los seguros privados y subsidiados de salud en todas las partes del país. Es también cualquier persona con una condición médica existente, que ahora podrá solicitar un seguro de salud sin temor a ser rechazado.

También se trata de la generación del milenio, que actualmente sopesa pagar primas mensuales en contraste con pagar una multa por permanecer sin un seguro.

También se trata de las mujeres, cuyo control de natalidad está cubierto gratuitamente por su empleador. También se trata de los padres, que pueden mantener hasta los 26 años de edad a sus hijos en sus planes de cobertura que reciben en el trabajo.

La ley tiene beneficios muy tangibles para millones de estadounidenses que padecen enfermedad de Crohn, artritis reumatoide y otros males que las aseguradoras no quieren cubrir.

Deborah Paddison, quien trabaja como escritora independiente, teme que ninguna aseguradora cubra sus gastos médicos si la ley es derogada. Durante la mayor parte de su vida ella ha luchado contra la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune que ataca a las articulaciones y los tejidos. Dice que le debe en parte su independencia a la cobertura subsidiada en virtud de la ley de salud.

Tales beneficios concretos presentan un desafío importante para los republicanos, que han perfeccionado su estrategia legislativa para tratar de derogar la mayoría de —si no es que toda— la ley de Obama, pero todavía tienen que pulir partes fundamentales de su plan para reemplazar al Obamacare.
Fuente:AP

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